Saturday, March 29, 2008

Erda, que cipote periódico mono cuco

Ya era hora de que el pueblo se revelara y se levantara en jubiloso jubileo y proclamaran lo que es una verdad a gritos: a nadie le interesan las noticias sobre política, economía, avances tecnológicos, intercambio humanitario, Ecuador ni Venezuela, ni la liberación del Tíbet, ni las columnas del padre Gallo. Al pueblo lo que le interesa es un diario de páginas pequeñas, que pueda leer el taxista mientras maneja, cuya hoja central (de una modelo voluptuosa del barrio las malvinas que estudia segundo semestre de comunicación social en la autónoma) puede ser desprendida del diario, para bien adornar las paredes del taller mecánico o desfogar los conscupicientes deseos del adolescente de hormonas desbordadas. Un diario, tan pero tan violento que cuando uno lo exprime bota sangre y que hasta el mismo chupeta le hace poner la carne de gallina! Un diario cuya prosa exquisita sea acorde con el florido léxico de las calles de las vacas y la calle cuartel con el crimen.

En la costa la gente no se muere, pela el boyo. Son muertes jacarandosas que alegran el día del cobra diario, el mototaxista, el cotero y el vendedor de huevo de iguana! Lo que más me encanta, además de las noticias amarillo mango, es la página de muñequitos de los domingos. Los titulares son eligidos selectamente por los excelentísimos señores: El chuchilla, el crispeta, el Xorro, el uso carruso, el Lolo Money, Lucho Torres, El Torombolo Welch, Jairo Pava (o debiera decir maretiro), el compae' lencho, el boyo e yuca, el conde del Guácharo, el Mollejo y el Dalai lama. Se constituye pues, en un honor irrefutable el que vaya usted a ser mencionado en dichos diarios luego de la inexorable y truculenta muerte que le espera en las calles de mi vieja Barranquilla.

Que viva mi Costa Caribe! Que viva Tuchín, Córdoba, con sus raspaos tricolores y tamboras demenciales en las que las mujeres lugareñas se lavan las rodillas con creolina concentrada Cooper.


Por último no me interesa la receta para el arequipe, ni el postre de natas, ni el dulce de leche cortada, ni el crucigrama con el nombre de los locutores de la ciudad, y menos si hay que escribir Edgar Perea!

Sobre aquella maldita manía de darle status a las fufas

Las cosas hay que llamarles por su santo nombre! Putas! putas! putas! me lleno la boca con ese apelativo truculento y a la vez romántico, que evocaba aquellas tertulias soporíferas en Sucre Sucre donde las mojarras fugaces saltaban fuera del río para devorar a los mosquitos. En ese entonces Pello Ramayá Beltrán, primer comandante del calambuco de ñeque, habría de expresar sus aventurillas en el Burdel de la Tía Petrona. No es que Petrona fuera tía consanguinea, sino que fue la tutora permisiva de todos los hombres de la región sabanera. Pello, nos contó que él, junto con su amigo, Félix Bola, no tenían un quinto para desfogar las pasiones alborotadas de la juventud imberbe, y sin embargo se fueron a hurtadillas felinas al burdel de la tía Petrona, muy a sabiendas que ella no le fiaba ni a tirofijo! Se trataba pues, de un acto temerario y enajenado que habría de terminar en botellazos de soda clausen y el incendio parcial del burdel. A pesar que no pudieron poner la yuca en remojo, Pello y Félix Bola pudieron disfrutar del masaje dactilar que les propinó Asdrubal, el siempre diligente chulo desviado de la Tía Petrona.
Después de tan contundente ilustración y elocuente argumento que he expuesto, no queda asomo de duda: el llamarlas pregago es una infamia calumniosa del mismo porte que comesaña sea nuevamente técnico del Junior. La madre, preferiría mil veces que llamasen al Zurdo López como rector de la Universidad del Atlántico o a Edgar Perea de Secretario de la Cultura.
Pueblito de mis cuitas, de casas pequeñitas, en tus calles tranquilas perdí mi juventud y en tus burdeles de mala muerte me gané una blenorragia.
Y estando en estos matarratones de recuerdos, acabo de evocar que lo que me regaló la gaviota de navidad no fue un chancho sino un chancro! nojoda!
Si en mis manos estuviera, me lo sacudiera!

Las verdades sobre el descenso inexorable del Junior

Para nadie es un secreto que el Junior caerá hasta el fondo del saco; hacia aquel lugar a donde solo las guaduas tomateras con sus respectivos piojos tienen derecho! A mi mente solo viene un paupérrimo poema para ilustrar mi desacato mental ante este oprobio:

Del cielo cayó un técnico!
La madre de Char lo recogió
Aunque era una piltrafa
Para el Junior lo llevó!


Invoco al indio Guacaipuro, al Negrito del Batey y a Maria Lionza, para que vengan a redimir este equipo que necesita de yemayá y las siete potencias africanas para levantar cabeza!
Aún recuerdo aquellas tardes domingueras en las que mi
padre me llevaba a ver jugar al Junior desde la tribuna donde nacía y moría el sol! En ese entonces íbamos a ver a jugar a las estrellas! aquellos prohombres que con audacia ignoraban el guayabo, hacíendo de él, su principal arma contra el contrincante. Gente que, a ritmo del tambor y de bananas, hacían alarde de la changua mañanera mientras sometían inmisericordes al rival que solía tener un uniforme anaranjado con verde. Esos si eras partidos! Ahora le tienen que regalar la boleta al público para que vayan a verlos!!! por Dios! Sin ir más lejos, ésta misma tarde, mientras conducía mi Ford del 57 modificado con sonido estrodobólico por la calle 76 entre 54 y 53, pude divisar un moño humano enardecido y eufórico por el anisado brebaje! Ya no más comesaña! eche! desmovilízate! tu familia te espera!
Por primera vez (y espero sea la última) le doy la razón al negro Perea, cuando menciona en su pasquín auditivo, cuya onda de frecuencia me altera la vejiga y me altera el programa de Aló presidente, cuando mencionaba que Comesaña no tiene nada que ofrecer al Junior. La misma vaina tres veces!



Retomando el tema sobre Radio Mar Caribe, estoy seguro que muchos suicidos han tenido lugar debido a la tribulación que representa escuchar a éste ignominioso cromagnón gorilezco durante los momentos previos a un almuerzo mal balanceado! La verdad sea dicha! la verdá pela! El Junior vale picha! Perea vale m..dá